Cronología de trabajo
Cada encargo sigue una secuencia parecida, aunque los tiempos cambien según el alcance. Abajo quedan registradas las etapas con sus fechas de referencia y lo que efectivamente se entrega en cada corte. Sirve para saber en qué punto está un trabajo y qué se espera de la otra parte antes de seguir.
Primera reunión para entender el punto de partida: qué existe hoy, qué se usa a diario y qué se quiere resolver. Se toman notas del entorno técnico y de las restricciones reales del equipo.
Se acuerda qué entra y qué queda afuera. Quedan por escrito los entregables, los plazos tentativos y las dependencias externas que pueden demorar el avance.
Se trabaja sobre lo acordado con entregas parciales cada semana. Cada corte incluye una revisión breve para corregir rumbo antes de que el desvío se vuelva costoso.
Se repasa lo entregado contra lo definido al inicio. Se anotan ajustes puntuales y se decide si hace falta una ronda extra o si el trabajo está listo para cerrar.
Se corrigen los detalles marcados en la revisión. Suele ser la etapa más corta, pero la que define si el resultado se sostiene en el uso cotidiano.
Se entrega la documentación final y se explica cómo mantener lo hecho. A partir de ahí el equipo puede seguir solo, con la opción de pedir acompañamiento puntual más adelante.
Los plazos son orientativos y dependen de la disponibilidad de materiales, accesos y respuestas del lado del cliente. Cuando algo se atrasa, se avisa en el corte semanal en lugar de esperar al final. Si querés ver el detalle de cada etapa con más profundidad, podés revisar la sección de proceso o escribir a info@jordanguiao.com.
Cómo trabajamos
Cada proyecto de conectividad e infraestructura en Jordán Guiao sigue una secuencia fija. No es una fórmula rígida, pero sí un recorrido que evita sorpresas: relevamiento, propuesta técnica, ejecución por etapas y verificación en campo. Lo que sigue resume qué esperar en cada tramo y qué límites existen.
Aplica a despliegues urbanos y rurales en todo el país. Los tiempos cambian según acceso, clima y disponibilidad de materiales.
Visitamos el predio o la zona y medimos distancias, interferencias y puntos de energía. De ahí sale un plano base y una lista de obstáculos reales, no supuestos.
Entregamos alcance, materiales previstos y supuestos. Si algo depende de terceros, como permisos o postes, queda aclarado antes de arrancar.
Trabajamos por sectores para que el servicio no se corte entero. Cada tramo cerrado se documenta con fotos y mediciones antes de pasar al siguiente.
Medimos velocidad, estabilidad y cobertura en los puntos críticos. Si algo queda fuera de rango, se corrige antes de la entrega formal.
Una sesión breve con quien administra el sistema: reinicios, alertas básicas y a quién llamar. Sin manuales de cien páginas que nadie lee.
Revisamos el comportamiento del sistema a las semanas de la entrega. Sirve para detectar degradaciones tempranas y dejar registro del estado inicial.
Si querés ver el detalle de cada tramo con criterios de aceptación, está desarrollado en la página de proceso. Para coordinar una visita técnica, escribinos desde contacto.